Escapo de la realidad y me adentro en el mundo de los sueños, me sumerjo en mi propia imaginación, dejo que ésta me invada y me transporte a un mundo utópico, quimérico e ilusorio, onírico e irreal, donde la realidad se manipula y se deshace en pequeñas porciones de ficción.
La imaginación no tiene normas y es ilimitada, creo que es algo que todos tenemos que desarrollar, y por tanto, nutrir. Al igual que la creatividad; si la imaginación golpea a tu puerta, deja que entre y te hable.